“Golpe queremos”

Carta al director en El Mercurio.

Señor Director: 

Es mérito indudable de Joaquín García- Huidobro (‘Golpe queremos’, ‘El Mercurio’ de 26 de mayo) hacernos reflexionar sobre los enormes riesgos que un golpe de Estado, siempre, aun en circunstancias extremas que sugieren la ausencia de alternativas, acarrea para los Derechos Humanos. Causa desazón, sin embargo, advertir que al parecer el verdadero propósito del columnista no era hacer tan lúcida advertencia, sino aprovechar la crítica situación venezolana para una apología de los militares chilenos condenados por graves violaciones de los Derechos Humanos, mostrándolos como patriotas ejemplares que hicieron cosas que simplemente eran inherentes al hecho de tomarse el poder en 1973 y que ahora reciben el pago de Chile. 

No viene al caso debatir aquí sobre la valoración histórica que merece el golpe de Estado chileno, pero resulta inaceptable que se pretenda identificar sin más esa acción de fuerza y sus consecuencias inherentes con las atrocidades perpetradas por un grupo de militares una vez instaurado el nuevo régimen. Hasta donde se puede ver, no hay ningún militar condenado por alzarse cruentamente contra el gobierno constituido ni por haber privado de múltiples derechos a habitantes de la República (privación de libertad, exilio, exoneraciones, etcétera), sino exclusivamente por asesinatos alevosos, desapariciones forzadas y diversas formas de tortura. Una cosa es debatir legítimamente sobre el sentido de la historia o sobre la procedencia y justicia de una condena en casos particulares; otra muy distinta es pretender que el castigo de crímenes horribles es puro revanchismo y oportunismo político.

JAIME COUSO

HÉCTOR HERNÁNDEZ

FERNANDO LONDOÑO Programa de Derecho Penal UDP

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