Mauricio Duce: “Esta pelea entre los fiscales de Rancagua es de muy bajo nivel”

Mauricio Duce en Las Últimas Noticias

El abogado y profesor de Derecho Mauricio Duce analiza con dureza una de las semanas más amargas que ha tenido la comunidad judicial chilena en años.Llevamos tres semanas bombardeados con noticias que involucran miembros del Poder Judicial y del Ministerio Público. Primero, aparecieron unos jueces de la Corte de Apelaciones de Rancagua investigados por posible corrupción; luego, la denuncia de la reunión sostenida por un senador para tratar la situación de algunos jueces en la región con el Fiscal Nacional; y esta semana se hizo pública la trifulca entre el Fiscal Regional y un fiscal subalterno que denunció posibles irregularidades. 

Difícil seguir esta cadena de hechos si, además, los periodistas agregan más confusión cuando se les ocurre la idea de caratular la historia así: ‘El desastre de Rancagua’, haciendo referencia al hecho histórico ocurrido en 1814. En este contexto se agradece la calmada explicación del académico de la Universidad Diego Portales, Mauricio Duce, que participó desde el origen de la Reforma a la justicia en Chile, en el pequeño grupo de especialistas que redactaron la ley procesal penal que creó el Ministerio Público y que hoy encabeza el Fiscal Nacional, Jorge Abbot. 

Duce es también presidente ejecutivo de Espacio Público, entidad creada por Eduardo Engel, junto a otros destacados profesionales, y que lideró la serie de reformas al financiamiento de la política después del escándalo de Soquimich y Penta.

Sentado en su oficina de profesor universitario, Duce dice las cosas por su nombre respecto al escándalo de esta semana entre los fiscales Emiliano Arias y Sergio Moya con una frase corta: ‘Es evidente un deterioro en la calidad de los fiscales’.

-Este despelote judicial empezó con las denuncias que afectaron a tres miembros de la Corte de Apelaciones de Rancagua; siguió con la filtración de la reunión del senador (PS) Juan Pablo Letelier con Jorge Abott, Fiscal Nacional; y finalizó con la escandalosa pelea entre los fiscales Arias y Moya, que produjo sabrosas filtraciones y acusaciones. De todo esto, ¿qué es lo más grave? 

-No hay que perder el foco en que lo grave es el conjunto de problemas derivados de relaciones incestuosas e inapropiadas entre distintos poderes, los que deberían tener independencia entre sí. Todos estos casos afectan la legitimidad y la credibilidad del sistema en su conjunto. 

-¿Pero no es más grave la posible corrupción de los ministros de la Corte de Apelaciones que la disputa entre los dos fiscales de Rancagua? 

-Las dos cosas son igualmente importantes y novedosas. Ambos casos muestran la existencia de todo tipo de vinculaciones entre jueces, fiscales y la política, con el peligro de encontrar corrupción o tráfico de influencias. Cuando tienes jueces que deciden afectar a personas determinadas es tan grave como que los fiscales decidan impulsar o no impulsar una causa por razones que van más allá del mérito de un caso. 

-¿Esto es inédito? 

-No existen en los últimos años otros casos en que estén involucrados jueces de tan alta jerarquía o fiscales. Nunca habíamos tenido este nivel de conflicto en que hay imputaciones cruzadas de intervención política. Luego del retorno a la democracia hubo casos específicos de cuestionamientos; uno de ellos implicó la acusación constitucional y salida de un ministro de la Corte Suprema (el de Hernán Cereceda, en 1992), pero nunca fue acusado formalmente de corrupción. Telenovela Uno de los capítulos más sabrosos de esta telenovela judicial fue la acusación que presentó el Viernes Santo el fiscal Moya contra su jefe, el fiscal regional Emiliano Arias. El jueves se filtraron en la prensa los detalles de las siete imputaciones que le hacía Moya a su jefe. El fiscal denunciaba que Arias habría hablado de juntarse con Luis Hermosilla y Andrés Chadwick, para capitalizar los efectos que podía ocasionar el encuentro del senador Letelier con el Fiscal Nacional. También presentó el relato de un almuerzo de camaradería en que Arias contó que le habían ofrecido ser subsecretario de prevención del delito en el recién asumido gobierno de Piñera. Otra acusación de Moya es la intervención que habría tenido Arias en el caso que involucraba al alcalde de Rancagua (cercano a la UDI), por malversación de fondos en el teatro de Rancagua y otros detalles, como la supuesta interferencia de Arias en un caso de microtráfico de drogas que afectaba a un familiar, además de situaciones en que favorecían a su pareja abogada. 

-De todos estos episodios que se le imputan a Arias, ¿qué le parece más grave? 

-Hay que tener mucho cuidado de aventurar juicios porque cada día aparece nueva información que agrava y precisa el problema. 

-Llama la atención que dos fiscales en disputa estén filtrando información, discutiendo por la prensa. 

-Es generalizada la opinión en el mundo de los abogados que esta pelea entre los fiscales de Rancagua es de muy bajo nivel y que muestra una crisis más grave de lo que se sospechaba porque da cuenta de divisiones muy importantes al interior de la fiscalía. 

-¿El bajo nivel implica cuestionamientos a la idoneidad e instrucción de los fiscales? 

-Ha habido un deterioro en la calidad de los fiscales en el tiempo.

-¿Cuál es la formación de los fiscales? 

-Hoy la capacitación de un fiscal es la práctica: la escuela de la vida. El sistema actual promueve, principalmente, a quienes provienen de adentro y eso pone énfasis en un aspecto: la lealtad y no necesariamente en la calidad. Creo que esto produjo cierta pérdida de calidad en la fiscalía y otras instituciones del sistema que operan en la misma lógica. 

-¿Afecta a la totalidad del Ministerio Público? 

-Creo que ha sido un muy mal mes para el Ministerio Público. El conjunto de hechos que se han dado a conocer y aún no terminan de darse de informarse completamente, han generado un enorme desprestigio y desconfianza para toda la institución. Estas peleas entre fiscales no pueden llegar a los niveles que han llegado. 

-¿Cuál es su opinión respecto a la actuación del Fiscal Nacional, Jorge Abbott? 

-Creo que recién a fines de esta semana Jorge Abbott ha dado señales positivas. La designación del fiscal de Magallanes, Eugenio Campos en la investigación de las denuncias contra el fiscal Arias es positiva porque es un fiscal que ha demostrado capacidad ejecutiva en el caso Pacogate. La ida de Abbott el jueves a Rancagua también me parece un buen paso para ser más proactivo. 

-¿Solo los últimos días la Fiscalía Nacional ha sido proactiva?

-Unos de los problemas de la Fiscalía Nacional -y por añadidura, del Fiscal Nacional- fue que estuvo muy ausente en la pelea entre los fiscales. Uno habría esperado mayor protagonismo para contener la pelea pública y poner paños fríos. Se necesita un Fiscal Nacional presente en este tipo de situaciones no solo para contener el problema internamente, sino que, además, dar garantías a la ciudadanía. 

-¿Cuál es el problema con la reunión entre Juan Pablo Letelier, senador de la región, y el Jorge Abott, Fiscal Nacional?

-A mí no me parece conveniente que una autoridad como el Fiscal Nacional o un Fiscal Regional reciban a autoridades políticas para conversar sobre casos o temas vinculados a ellos. Esa reunión muestra un problema bastante generalizado y es el poco cuidado que han tenido el Fiscal Nacional, los fiscales regionales o ministros de cortes de apelaciones al reunirse con políticos u otros poderes del Estado. 

-¿Qué hay que cambiar en el Ministerio Público? 

-En lo inmediato es imperioso que las autoridades institucionales sean mucho más estrictas y tengan una política mucho más proactiva, dando garantías a la ciudadanía de que las medidas que se adoptan son las correctas. Hay que mostrar resultados en los casos más complejos reforzando los equipos y dando a conocer resultados con mucha transparencia. Eso puede cambiar la temperatura del Ministerio Público. A nadie le conviene un Ministerio Público deslegitimado. Soluciones 

-¿Cómo se enfrentan las irregularidades en los tribunales, entre los jueces y en sus designaciones? 

-El estándar cambió y la manera de designación de jueces, fiscales y de las atribuciones del Poder Judicial para participar en el nombramiento de importantes funciones (como notarios, conservadores y a los propios fiscales regionales) debe adecuarse a las nuevas demandas que espera la gente de un poder que juzga a sus integrantes. Lo que está pasando, en estos días, pone en manto de duda la calidad de las decisiones del Poder Judicial en estas materias. 

-¿Cuál es el problema con la manera de ascender? 

-La designación y los ascensos dependen de la jerarquía y eso les quita independencia interna a los propios jueces. La Suprema arma quinas para la Corte de Apelaciones y la de Apelaciones arma ternas para los jueces de primera instancia. Esto refuerza un sistema extremadamente jerárquico y vertical, en que es clave la relación con su superior. También es muy cuestionable la cantidad de otras designaciones que recaen en el Poder Judicial: notarios, archiveros y conservadores, ya que pueden generar espacios de favorecimiento indebido y relaciones complejas entre miembros de la comunidad jurídica.

-¿Qué opina de las propuestas de reformas que han surgido en el Parlamento a raíz de estos casos? 

-Hay que asumir que estamos frente a una situación gravísima y se nos abre una posibilidad para hacer reformas institucionales, pero debemos hacerlas con cuidado. Si no las hacemos bien podemos terminar incrementando los problemas. Tenemos que entender, primero, lo que está pasando y luego discutir las respuestas. Hoy veo un apuro en algunos parlamentarios en sacar proyectos de ley no bien fundados y que corren el riesgo de empeorar las cosas.

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