“Acusación constitucional, un síntoma del personalismo político”, columna de Leonardo Ortíz

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Publicada en La Tercera, en la sección "Frente a Frente"

30 / 06 / 2026

Leonardo Ortiz, académico de la Facultad de Derecho UDP, publicó una columna de opinión en La Tercera, en su sección “Frente a Frente”, donde analizó la propuesta para establecer mayores restricciones a las acusaciones constitucionales y advirtió que el debate no puede limitarse a ese instrumento.

El académico valoró la iniciativa presentada por parlamentarios de distintos sectores, señalando que “resulta valiosa la reciente moción presentada por un grupo transversal de parlamentarios para establecer mayores cortapisas en la formulación de acusaciones constitucionales. Es una reforma necesaria que puede contribuir a mejorar la dinámica política”.

Sin embargo, sostuvo que el problema es más profundo y que una modificación aislada no resolverá las dificultades de gobernabilidad que enfrenta el sistema político chileno. “Será insuficiente si se aborda de manera aislada”, afirmó.

Ortiz también cuestionó que otras reformas discutidas en los últimos años hayan logrado enfrentar el problema estructural. “Tampoco bastará, por sí sola, la reforma política impulsada durante el gobierno del expresidente Boric, que terminó desfigurada en su segundo trámite en la Cámara. Lo mismo ocurre con el umbral del 5% acordado transaccionalmente por la Comisión Experta”, señaló.

En su columna, el profesor de Derecho identificó el origen del problema en una cultura política que privilegia las estrategias individuales por sobre la acción colectiva. “Ninguna de estas iniciativas corrige el verdadero problema de fondo: una cultura política marcada por el personalismo”, enfatizó.

Para respaldar su diagnóstico, citó a diversos cientistas políticos que han estudiado la fragmentación del Congreso y los incentivos del sistema electoral. “Diversos cientistas políticos, entre ellos Julieta Suárez-Cao, Javier Sajuria y Claudia Heiss, han advertido que buena parte de la ingobernabilidad al interior del Congreso responde precisamente al creciente personalismo que incentiva la combinación de pactos y subpactos con listas abiertas”, escribió.

Asimismo, explicó que “ese diseño electoral favorece estrategias individuales de visibilidad política y debilita la disciplina partidaria”, lo que termina afectando el funcionamiento del Congreso y el rol de las acusaciones constitucionales.

En ese contexto, Ortiz advirtió que “el uso recurrente de acusaciones constitucionales termina siendo una herramienta de posicionamiento político más que un verdadero mecanismo de control”.

Finalmente, el académico concluyó que cualquier cambio legal debe entenderse como un primer paso y no como una solución definitiva. “Una reforma al estatuto de la acusación constitucional es bienvenida, pero constituye apenas el punto de partida”, afirmó.