Carta publicada en La Tercera
07 / 07 / 2026
“Tratar a todos los deudores del CAE —o de cualquier otro crédito— como si fueran un bloque homogéneo simplifica el debate. Un abordaje serio exige preguntarse: ¿qué se quiere lograr con la cobranza? Si el objetivo es recaudar, las herramientas son distintas a aquellas necesarias cuando el propósito es rehabilitar”.
“Esta lógica se observa en la Ley de Insolvencia y Reemprendimiento, cuyo propósito no es castigar al que no paga, sino rehabilitar al “deudor honesto, pero desafortunado”. Para eso contempla procedimientos diferenciados —renegociación, y si esta fracasa, liquidación— cuyo horizonte final es la reinserción financiera de la persona. La pregunta relevante no es si los deudores del CAE deben pagar. Es cómo distinguir, entre quienes no han podido y quienes simplemente no han querido. Esa diferencia debiera ser el punto de partida de cualquier política pública seria”.
