Columna de opinión de Rafael Mery Nieto: “La IA en la justicia: el riesgo de proteger demasiado el tribunal que conocemos”

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En una columna publicada por EstadoDiario, el director de Inteligencia Artificial y Derecho de la Facultad de Derecho UDP abordó los riesgos y oportunidades de estas tecnologías y planteó la necesidad de repensar qué funciones requieren necesariamente intervención humana.

24 / 08 / 2026

Rafael Mery, director de Inteligencia Artificial y Derecho de la Facultad de Derecho de la Universidad Diego Portales, abordó en una columna publicada por EstadoDiario los desafíos de incorporar inteligencia artificial en los sistemas judiciales. En el texto, titulado “La IA en la justicia: el riesgo de proteger demasiado el tribunal que conocemos”, sostuvo que su evaluación debe considerar no solo los riesgos tecnológicos, sino también los potenciales beneficios frente a las limitaciones del sistema actual.

“Si la inteligencia artificial permitiera reducir significativamente los tiempos de tramitación, detectar inconsistencias, mejorar el acceso a información jurídica o permitir que los jueces dedicaran más tiempo a los asuntos verdaderamente complejos, entonces renunciar a esas posibilidades también debería formar parte de cualquier evaluación responsable”, planteó Mery. En ese sentido, señaló que el análisis debe comparar los riesgos, beneficios y costos de las distintas configuraciones institucionales posibles.

El académico también advirtió que una regulación excesivamente exigente podría profundizar las diferencias entre sistemas judiciales. “Una política responsable de IA necesita proporcionalidad no solamente respecto del riesgo tecnológico, sino también respecto de la capacidad institucional”, afirmó, alertando que las instituciones con mayores recursos podrían avanzar en innovación mientras aquellas que más necesitan mejoras quedan rezagadas.

Mery planteó que la discusión futura deberá ir más allá de determinar dónde puede utilizarse IA sin sustituir a los jueces y abordar preguntas sobre qué significa juzgar, qué tareas requieren intervención humana y cómo distribuir responsabilidades entre personas y máquinas. “El desafío, por tanto, no consiste únicamente en incorporar IA al Poder Judicial sin dañar la justicia. Consiste en aceptar una posibilidad bastante más exigente, a saber, que proteger demasiado el tribunal que conocemos termine impidiéndonos construir la justicia que ahora podríamos tener”, concluyó.