23 / 12 / 2019
Javier Couso – La Tercera
Las intensas y, en ocasiones, confusas negociaciones que han ocupado al Congreso en los últimos días para materializar el “Acuerdo por la Paz Social y la Nueva Constitución” del 15 de noviembre pasado, no debieran hacernos perder de vista lo central: el que después de una década desde que la “cuestión constitucional” apareció en la escena política nacional, finalmente se aprobó la reforma que hará posible que, por primera vez en la historia de Chile, se elabore democráticamente una Constitución.
En efecto, no existe una sola Carta Fundamental en nuestra historia que haya sido introducida luego de preguntar a la ciudadanía si quiere (o no) una nueva Constitución y el mecanismo mediante el cual prefiere que esta sea elaborada, otorgándole luego la posibilidad de elegir a quienes redactarán el texto de la misma.
