El Mostrador | Columna de Hugo Herrera
09 / 12 / 2021
¿Cuál de los Boric prevalecerá? ¿El partidista o el capaz de actitudes de Estado? ¿El filudo y consistente con su cofradía o ese capaz de entender el interés nacional? ¿El joven de juventud sofisticada, cosmopolita, levitante o el provinciano que no ha perdido el trato sencillo con el suelo y los árboles? ¿El seguidor del iluminado Atria, más parecido a la acerada izquierda de un –en su minuto– implacable Altamirano o el alumno de Jocelyn-Holt o Salazar (y Góngora), probablemente más parecido al paisanismo llano de un Aguirre Cerda? ¿Cómo saberlo? Probablemente ni él lo tenga todavía muy claro. ¿Quién sabe, en verdad, cuál de entre sus propias pulsiones interiores, cuál de los aspectos de su personalidad primará? Aunque no es de negar que ayudaría mucho a salir de la empobrecedora dinámica partisana en la que nos hallamos, poder decir con algún fundamento que imperó finalmente el segundo entre los dos.
