El Mostrador | Columna de Hugo Herrera
14 / 12 / 2021
No debe perderse de vista el contexto mayor nacional: que estamos en la hora de la crisis más honda en un siglo, la “Crisis del Bicentenario”. En esa situación histórica es menester operar buscando la producción de reformas que alcancen amplios grados de adhesión. No contribuyen, ni en la nueva Constitución, ni en las próximas presidencias, posiciones estrechas o excesivamente partidistas. Es la hora de los “traidores”. Así como el eventual Gobierno de Boric será dañino si él no traiciona el estreñido credo del PC (sus adhesiones a cuanto dictador asoma en el continente o el planeta, a Lenin y al leninismo) y la doctrina fanática de Atria, así también el eventual Gobierno de José Antonio Kast será dañino si este no traiciona, de su lado, varios dogmas que ya es tiempo de superar en aras del afecto al país: el neoliberalismo friedmaniano, el abstencionismo estatal predicado por Guzmán durante la etapa de la dictadura, las llamativas actitudes de algunos de los compañeros de ruta “republicanos” del candidato.
