Fernando Londoño - CIPER
03 / 11 / 2025
“Lo que late tras el caso SQM es algo más profundo que la serie de desaciertos procesales. Se trata de la nada fácil relación entre la política y la justicia. Ello nos lleva al trasfondo material del caso, al nervio de los hechos imputados por el Ministerio Público: presunto financiamiento ilegal de la política y presunta captura de funcionarios públicos por agentes privados (presunta corrupción, en suma)”.
“En extrema síntesis: en este orden de cosas –en la relación entre política y justicia– debe aspirarse a un muy difícil balance entre las dos esferas de poder en juego. Ningún extremo es deseable: ni la política en el puño de la justicia, ni la justicia lacaya de la política. Habrá que desconfiar de fiscales o jueces personalistas, henchidos de justicialismo, cual Savonarolas de la República (Italia lo sufrió en la estación de Tangentopoli). Pero tampoco habrá que dar siempre por buena la retórica victimizante de los políticos indagados. Habrá que mirar los duros hechos y atender a la legalidad”.
“Por otro lado, habrá que tener presente que no es de competencia del Ministerio Público reformar la institucionalidad política, ni mucho menos modificar las bases éticas de la sociedad. Pero también debemos estar en guardia ante los intentos de la política de erosionar o cooptar la institucionalidad de la justicia. En suma: se trata simplemente de la lógica de pesos y contrapesos, en el marco de una equilibrada separación de poderes”.
